Segunda Oportunidad

Tenemos partido de vuelta. Si queremos cambiar esta situación siguiendo sus reglas de juego tenemos una última oportunidad. Estas nuevas elecciones si se produce la unidad de la izquierda pueden producir un punto de inflexión decisivo en la política española. Ya se ha producido la pérdida de la hegemonía bipartidista, pero se tiene que producir un cambio de relevo en el poder que aún no ha ocurrido. Pero se puede, claro que se puede.

Para ello se tienen que dar algunas condiciones. La unión de toda la izquierda. Y digo bien, de la izquierda porque el PSOE hace tiempo que no es un partido de izquierda, al menos juzgando el comportamiento y la política seguidos por su cúpula dirigente. Y Podemos si que es de izquierda porque la bandera de ésta es la lucha contra la exclusión y la desigualdad, y esa es una bandera que enarbola Podemos. Aunque algunos nieguen tal condición porque desde ciertos entornos se asocia a la izquierda con cierta negatividad social.

Pero esto todo está cambiando, porque resulta que el sistema se esta volviendo anti-personas. Concretamente en contra de todos aquellos a los que está negando el derecho a la sanidad, a la educación, al trabajo. Porque no tienes derechos cuando no puedes ejercerlos libremente. Nos quieren convertir de ciudadanos a consumidores, y no lo debemos consentir. Porque la condición de ciudadano no te la pueden retirar y tu puedes elegir ejercerla o no. Pero la condición de consumidor depende de tu disponibilidad de recursos para consumir. Y sobre eso no tienes capacidad de elección.

Porque la última trinchera que nos queda es esa condición de ciudadanos. Y es sintomático que haya aparecido un partido que, apoyado por las élites del sistema con toda la intención de acabar con ese movimiento de renovación que representa Podemos, haya escogido ese nombre. Porque de esa manera se desactiva en parte ese apoyo a Podemos. Podemos es algo más que sus dirigentes. Podemos representa ese grito que el 15M dijo basta y cuando les dijeron que hiciesen política y no protesta, lo hicieron. Por eso, que Podemos sea una opción real de gobierno, y que la misma triunfe es la última posibilidad de cambiar las reglas desde dentro. Y si esa posibilidad no se concreta, sólo quedará el estallido social.