Pablo Iglesias y el secreto inconfesable de la crisis de la prensa

Muchas hipocresía hay con respecto a las palabras de Pablo respecto a un periodista de El Mundo.

El Periscopio

jr.mora.iglesias.prensa.mio
23 DE ABRIL DE 2016

El jueves 21 tenía una cita con Pablo Iglesias para grabar una entrevista en su programa Otra vuelta de Tuerka. A la vista de las que hizo a Rosa María Calaf e Iñaki Gabilondo, acudí encantada.  Cuando él llegó, comentó lo ocurrido en la Universidad. Se mostraba un tanto sorprendido de la repercusión de sus palabras. Instantánea. Porque apenas en el camino de vuelta al centro de Madrid ya había saltado en Twitter el hashtag #IglesiasContraLaPrensa que no dejó de crecer hasta llegar al paroxismo habitual. Fue como si se hubiera desencadenado la Tercera Guerra Mundial, el problema más grave de este país llamado España. Entrevistas a Rosa María Calaf, a Iñaki Gabilondo, a otros periodistas, a mí… Para odiar a la prensa, disimula bien su inquina.

El contexto es esencial, como dice en su lema este medio, ctxt.es. Veamos. Se presentaba en la…

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¡¡Vaya fauna!!

Desde la noche electoral del 20D hemos asistido a un desconcierto inicial de los partidos por el resultado arrojado por las urnas. Aunque una vez analizados los resultados, se han desarrollado una serie de estrategias por los cuatro partidos que sacaron mayor representación en el congreso, que en la mayor parte de los casos han sido acompañados de gestos de gran teatralización.

La actitud del PP, partido que sacó mayor número de votos, fue desde el primer momento la la del urraca, guardar y mantener su tesoro que es el gobierno. Esta actitud está ajustada a la personalidad de su líder, que aplica la filosofía de esperar en la puerta de sus casa el cadáver de su enemigo pasar. De vez en cuando agita las aguas a través de algunos jóvenes cachorros para demostrar que están ahí, pero sigue esperando a que los errores de otros le den el éxito de poder seguir al frente del gobierno. Sin embargo, la cascada de escándalos judiciales y periodísticos asociados a la corrupción que implica a políticos del PP que todavía siguen apareciendo, puede lastrar esta estrategia. A su favor, la resiliencia de muchos de sus votantes ante dichas informaciones, que como los famosos monos budistas que se tapan los ojos, los oídos y la boca, manteniéndose impertérritos ante esta realidad.

La actitud del PSOE fue la principio la de negarse a la realidad, como el erizo que se hace una bola ante la hostilidad exterior. Las palabras de su secretario general aludiendo a que el resultado obtenido había sido histórico, cuando lo histórico fue que tuvieron la mayor perdida de votos en una elecciones, así lo demostraban. Esa actitud continuó con la decisión del 28D tomada por su ejecutiva nacional, imponiendo en futuras negociaciones de gobierno unas líneas rojas que impedían un pacto de gobierno con Podemos. Y siguió con la misma actitud de negar la realidad pergueñando un pacto de gobierno con el insuficiente apoyo parlamentario del cuarto partido, C’s, con grandes gestos de teatralidad en su firma y en su presentación. El doble rechazo en la votación de investidura de dicho pacto en el Congreso, donde se demostró que estaban solos en dicho empeño. Pero esto no ha impedido al PSOE seguir con la misma terca actitud, intentando forzar a Podemos en unirse a dicho pacto con la excusa de que había que echar a Rajoy de la Moncloa a toda costa, cuando eso lo hubiesen conseguido fácilmente pactando en primer lugar con Podemos y sus confluencias, y con el resto del arco parlamentario después, a excepción del PP. Ahora su estrategia se mantiene, intentando culpar a Podemos de la repetición de las elecciones, cuando son ellos los principales responsables de que esto ocurra por su veto inicial a Podemos. Sin embargo, a pesar de sus continuas teatralizaciones, su estrategia no ha engañado a nadie, y mucho menos a los votantes que antes les votaban y que no les votaron el 20D. Ese voto no lo van a recuperar en mucho tiempo. Y corren el riego de, como el erizo que se hace bola mientras cruza la carretera al ver los faros de un coche, acabar aplastado.

El comportamiento de Podemos ante los resultados obtenidos oscila entre la decepción por no conseguir el sorpasso frente al PSOE y la satisfacción de desmentir todas las encuestas previas que les auguraban un hundimiento electoral. Se han comportado muchas veces como el Pavo Real que despliega sus plumas intentando aparecer como el mas bello del lugar. Y en muchas ocasiones han  ejecutado sus representantes ciertas actitudes de poli bueno y poli malo con el PSOE, sin darse cuenta que era lo que la cúpula de este partido necesitaba para poder negarse al pacto con Podemos. Una actitud mas prudente y dialogante, sin perder firmeza en una potencial negociación al mantener los postulados contenidos en su programa electoral, hubieran ayudado a quitarle suelo a la teatralización que el PSOE utilizó para ocultar su estrategia negacionista del pacto con Podemos. Sin embargo, estos errores cometidos no serán muy penalizados por su electorado, pues saben que su intento de formar gobierno, aunque bronco, fue sincero desde el principio. Y sobre todo, ha mantenido su discurso de que el problema actual es una lucha por mantener los derechos de los de están abajo contra el afán de acumulación de recursos y poder por parte de los de arriba

El cuarto en discordia, se ha comportado como el Cuco. Su progenitores del IBEX 35 pusieron un falso huevo del cambio en el nido electoral español, intentando expulsar el legítimo huevo del cambio. Su estrategia se basa en la supuesta falta de ideología nítida y del aparente centrismo de la mayoría del electorado español. Sin embargo olvidaron algunas cosas. Que una parte importante del electorado se ubica claramente en la derecha y es firme votante del PP, como se ha visto. Que los supuestos votantes centristas no son tantos como parecen. Y que el 15M movilizó a la ciudadanía española hacia movimientos como Podemos, porque salen del clásico discurso izquierda y derecha y se enfocan al mantenimiento de los derechos del ciudadano común ante el intento de  la oligarquía de imponer sus intereses a la mayoría. Sin embargo, al firmar el pacto con el PSOE si ha conseguido parte de sus objetivos al impedir en esta ocasión el acceso al gobierno de Podemos. Habrá que ver si en la segunda vuelta consigue engañar a más votantes, y consiga definitivamente impedir el verdadero gobierno del cambio, y seguir creciendo y cebándose con otro pacto, ya sea con el PP o finalmente con la gran coalición PP-PSOE-C’s.