¿De verdad creen que nos van a asustar?

Ya ha empezado la campaña en contra de todas aquellas alternativas a la política económica mundial impuesta por los poseedores del gran capital que estos días se reúnen en Davos y que es apoyada por la troika formada por el FMI, el Banco Mundial y la Comisión Europea. Ya surgen las voces que intentan estos días que los griegos no elijan a Syriza. Y si aún así persisten en ello y ganan este domingo las elecciones, les advierten que no podrán cambiar nada, si no quieren que ocurran grandes catástrofes. de que lo mejor es optar por lo conocido y la estabilidad.

¿De verdad creen que van a asustar a esos griegos que han sufrido en sus carnes las consecuencias de la crisis?. ¿De verdad creen que las personas en España que están desempleadas, han perdido sus viviendas, sus ayudas sociales, que sufren pobreza energética, que sufren el copago farmaceútico, y tantas otras que han sufrido los zarpazos de los recortes sociales tienen algo que perder? ¿Que su situación actual es ejemplo de estabilidad? ¿Que la política hecha hasta ahora les ofrece alguna esperanza?. Están muy equivocados.

¿Involución democrática europea?

Parece que, con la inestimable ayuda del terrorismo fundamentalista islámico, nos dirigimos hacia nuevas cotas de pérdida de libertad y democracia. Ahora se piensa en restringir y fiscalizar los movimientos de las personas dentro de la Unión Europea. Se alzan voces cada vez más fuertes contra la inmigración y la diversidad cultural. Cuando lo que se debería hacer es todo lo contrario. Deben prevalecer la defensa de los derechos fundamentales y la integración de todas las culturas, creencias ideológicas y religiosas. Es en la construcción de una fuerte conciencia ciudadana de pertenencia a un sistema común de defensa de las libertades y derechos fundamentales, tanto a nivel de nuestro país como de la Unión Europea, donde está la solución a gran parte de estos males que nos aquejan. El otro es la institucionalización del modelo de bienestar social (educación y sanidad pública y gratuita, derecho efectivo a la vivienda y el trabajo, etc..) para todos los ciudadanos.

Todos somos #Charlie Hebdo

Conmocionado estoy por los sucesos hoy ocurridos en la redacción del Semanario Satírico Francés «Charlie Hebdo». Es claramente una acción protagonizada por unos sujetos fanáticos e intolerantes motivados por el odio al que piensa o tiene creencias diferentes a las suyas que no tienen sitio en ninguna parte del mundo. El semanario Charlie Hebdo se hizo celebre por unas caricaturas sobre Mahoma. Y está justificado pensar que estos actos terroristas se han hecho en venganza de esas manifestaciones humorísticas.

En esta misma semana se han producido manifestaciones anti-islámicas en Alemania por organizaciones de caracter ultra-derechista. Y es seguro que en Francia por parte del Partido Lepenista se harán declaraciones y manifestaciones en este sentido. Sin embargo no se puede achacar a todo el colectivo islámico la responsabilidad en estas acciones.

Demonizar a todos los musulmanes así sería tan descabellado como acusar a todos los inmigrantes ilegales en España de asesinos porque hace unos días uno de ellos (en un claro acto de desesperación) mató a un policía arrojándose con él a las vías del ferrocarril de cercanías en una estación de Madrid. Ambos actos son injustificables y hay que lamentar que hayan ocurrido y dar nuestras condolencias a los familiares, amigos y compañeros de las víctimas. Sin embargo, estos sujetos de Francia no han actuado de forma desesperada e impulsiva como el anterior. No, han actuado con premeditación y alevosía, eligiendo el objetivo de su actuación impulsados por el ansia de venganza y castigo hacia aquellos que utilizando el humor hicieron crítica de sus creencias.

Por ello lo peor que podemos hacer en cualquier caso es demonizar a todo el colectivo musulman. Al contrario, debemos demostrar que tienen sitio en nuestra sociedad aquellos musulmanes que respetan las creencias religiosas diferentes. Y que no lo tienen aquellos fanáticos intolerantes que no soportan creencias y opiniones diferentes a las suyas o críticas hacia las suyas.